Los orígenes del poker son inciertos pero, por supuesto, no faltan hipótesis acerca de cómo nació este juego que hoy apasiona a millones de personas y mueve cientos de millones de dólares día a día.
Se cree que el poker fue ideado y practicado en su versión primitiva en Oriente: muchos afirman que el emperador chino Mu-tsung fue la pieza inicial de esta historia cuando jugaba un juego llamado “dominó de cartas”, alrededor del año 969 D.C. Más tarde, los egipcios practicaban una versión avanzada de este dominó (Siglo XIII) y los persas en el siglo XVI tenían un juego muy similar al que llamaban “nas”.
En Occidente podemos encontrar sus huellas en la España del Renacimiento, en donde se jugaba al “primero”, en el cual se repartían tres cartas por jugador y el desarrollo se llevaba a cabo mediante apuestas y lo que hoy conocemos en el poker como “blofeo”. Los historiadores aseveran que este juego data de 1556 y los especialistas lo llaman “la madre del poker”, ya que es la versión que más se parece al juego que en la actualidad atrae a multitudes.
El “primero” fue adaptado y rebautizado como “pochen” en Alemania y “poque” en Francia, términos en los cuales encontramos la primera raíz lingüística de “poker”.
El protagonismo de este juego en el “Lejano Oeste” norteamericano surgió a partir de la influencia de los colonos franceses en Canadá, Nueva Orleáns y a lo largo de todo el Mississippi. Pero la incorporación de una nueva carta en 1875, el Joker, terminó con la influencia europea y abrió camino al poker que todos conocemos hoy en día.


